Sobre el autor

 

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Obra “La entrevista” con mención en “Certamen Nacional e Internacional El Escriba 2012″ y seleccionada a participar en antología “Palabras escritas-Palabras dichas ” categoría cuentos cortos 2012.

 

 

La Entrevista

La curiosidad, el calor y el acetato me atormentan, que hago sentado en esta silla enfundado en mi mejor traje?…bah mi único y exclusivo traje, sobreviviente del mayor  derroche que ocasioné en toda mi existencia, tal vez, obnubilado por el esplendor y la jerarquía  que otorgaba el lucir una pilcha de Sastrería  González. Pilcha que me supo enfundar en dos casamientos, el de un amigo y el propio, y en un funeral de triste recuerdo, adaptándose en toda ocasión a la dignidad que el evento y mi apariencia ameritaban. A pesar de su antigüedad de más de 3 años era el solitario habitante en el reino del desvencijado placard , regalo de casamiento de unos tíos querendones, pero miserables. El mismo era  tan grande que  las pocas y destartaladas perchas, gemían ansiosas por cumplir su otorgado cometido, que no era otro que el de cargar con algún peso, lamentos que casi en exclusiva colmaban y  agigantaban el vacío de un mueble de frustrada  misión. Mi eterno inconformismo, devenido a conformismo de ocasión, producto de una mutación   que por conveniencia,   me acomodaba a primar la gran ventaja que obtenía al no tener pérdidas de tiempo en la elección de qué o no me ponía.

 

Y allí estábamos con la cuarta postura,  a los efectos de engalardonar mi presencia, esta vez  en la inédita ocasión de ser un ansioso postulante para un puesto de trabajo que intuía , podría cambiar mi estrecha economía y porque no… también  mi vida. Si bien la espera se hacía insostenible, no solo por la angustia y ansiedad omnipresentes, como casi siempre en mi vida, sino también por la extraña sensación de sentirme observado. En una patética bajada de cabeza, plausible de ser confundida con una mueca de reverencia o sumisión, escudriñe en forma exigente el estado en que se encontraban mis mocasines  imitación Guido. Perfectos e inmaculados; la mama de Susana, quien convivía con nosotros, había acometido con tal ímpetu y dedicación a la restauración de los mismos, que lucían lustrosos y seminuevos. Pensé en la obsesión y cariño puesta en esa tarea por parte de mi amanuense suegra, sin dejar de meditar que yo también para ella era su González, es decir su único y exclusivo yerno.

 

Mientras el dios sol ilumina y recalienta,  la  ya por si alta temperatura exterior se va  condensando  la agobiante humedad de una oficina, que ya parece un invernadero, y donde yo no crezco, y mucho menos germino. Calor y luz que se va filtrando a través  de unos amplios ventanales, que se me ocurren enormes vitraux de alguna  imponente catedral, edificios sacrosantos, moradas de apóstoles y liturgias incomprensibles, construcciones que nunca conocí, y que ahora, justo ahora, se me representa como si  este despacho formara parte de una de ellas.

Me maldigo por la cerveza que tome en la esquina de Ugarte antes de entrar, y que sólo tuvo dos objetivos, el más urgente calmar la sed, y el más noble darme un supuesto valor, valor que justamente no dependía de los quilmes y menos de Quilmes.  Ahora la metamorfosis de la malta, se manifiesta en estas reniformes gotas que adornan mi camisa de vestir, transformándola en tropical guayabera, dividida lado a lado por una colorida corbata de fino acetato, que pugna ser confundida con inalcanzable seda. Y lo que es peor, el valorado perfume del Old Spice sucumbe ante el manantial que emerge de una dermis acuosa, ansiosa por demostrar  sus correctas funciones orgánicas. Trato de adoptar mi mejor postura, me pongo de pie para lograr un efecto imponente a partir de mi, un metro ochenta y dos, suponiendo que de tal manera lograré producir un shock de imagen ante el potencial entrevistador, pero reflexiono que el mismo, podría tener uno noventa y tres, lo cual anularía el efecto buscado, o peor, que midiera uno sesenta, y le produjera un resultado absolutamente contrario al buscado. Vuelvo a sentarme, tratando de mantener mi postura ganadora e imagen de triunfador, cualquiera fuera el desafío, y  que con ella se notara que, para mí, esta circunstancia es de todos los días, pero evalúo que la misma debe condecir con una apariencia relajada, que mansamente transmita un natural acostumbramiento del paso por situaciones como la presente. Ante esta vacilación, y como ante cualquier otra, intento la comunicación con éste que está sentado conmigo, quien a la postre no es otro que mi yo interior:

-A ver Federico, si sos el langa seductor y ganador de una y mil ventas y de alguna que otra minita… ¿ por qué estás tan nervioso?-.

Federico, (mi yo desdoblado en la imperiosa necesidad de acompañar mi soledad), me responde:

-Hermano, estas en una entrevista que a los veintitrés años puede hacerte cambiar tu posición de excelente vendedor de pre pizzas, libros y especies a jugador de las grandes ligas-.

Y Fede, el de adentro, tiene razón, esta catedral en la que espero mi entrevista, realmente supera lo conocido, sus grandes ligustrinas y paredes que rodean la edificación, me transportan a las viejas fortalezas que leí en  libros de aventuras, los guardias de la entrada me representan a las imponentes y magníficamente uniformados custodios de esos castillos, el majestuoso edificio en el justo medio de esa manzana era la morada de reyes omnipresentes, las altas chimeneas que emergían del mismo eran las mismas atalayas de mis imaginarios fortines, la grácil secretaria que se digno a guiarme por los amplios pasillos, eran la mismísima dama de mis fantasiosas doncellas. Además….además todo está rodeado por el mágico encanto de la alquimia, o más aún por la incomprensible ciencia, la seria investigación que bregaba por la salud de la humanidad aportando día a día descubrimientos que alargaban la vida de los seres humanos, y entre ellos estaban Susana y Hernán, mi mujer e hijo.

Finalizaba el verano del año 1969, el lugar estaba en una zona  inalcanzable para las aspiraciones de un simple hijo de plomero, pero allí estaba… en Olivos, en un laboratorio y como si esto fuera poco, francés

Vuelvo a hablar con Fede a ver que me sugiere, a los efectos de no fracasar en esta definitoria entrevista, en la que sería evaluado si reunía o no las condiciones para formar parte de la guardia pretoriana que custodiaría la salud de la humanidad, con la noble y exultante misión de enseñar a los médicos y farmacéuticos que era lo mejor para sus pacientes y los porqué de esos potenciales mejores. El resultado del consejo de mi viejo y mejor amigo el Fede,  es que  cruzara las piernas, en actitud de relax y a su vez de dominio de la situación, es entonces cuando se produce una  hecatombe, en el descuidado y relajado cruce de piernas asoma en mi media derecha una “papa”, es decir agujero no zurcido por mi fiel y devota esposa, y que pasó desapercibido tanto para ella como para mí. Pasado el momento de las maldiciones depositadas en Susana, intuyo que la situación amerita un cambio de estrategia, volver al pie juntillas y dado que estoy en una imaginaria y supuesta catedral, apelo a que los santos apóstoles me asistan,  rogando que el omnipotente evaluador que iba a decidir mi destino , no lo notase.

La camisa aún resistía el planchado a vapor de humedad del  baño de casa, que tan dedicadamente había colgado Susana en una de las quejosas perchas, luego del lavado de la noche anterior, ante la carencia  de plancha que le diera mejor acabado.

En síntesis, enfundado en mi traje de ocasión, que luego de tres años ceñía más de la cuenta al físico que cubría, con la camisa que luchaba entre mantener la prolijidad otorgada por la humedad del baño de la noche anterior, o sucumbir antes mis emanaciones glandulares, la llamativa corbata de acetato, que se asumía como de seda  con el temor de ser descubierta en el intento, y que apretaba mi cuello como inminente condenado a morir ahorcado, la media que intentaba ocultar su papa, para tan solo mostrarse como salesiano, y los lustrosos zapatos bien apoyados al suelo negando toda posibilidad de que se vea su averiada suela, que permitía una fluida osmosis entre el piso y la planta de mis pies, así…así esperaba la esperanzada  oportunidad.

De pronto escucho el picaporte de la amplia puerta, trato de girar elegantemente la cabeza, pero lo hago tan torpemente que supero al mejor de los fisgones. Entonces veo que,  traspasando    la puerta se materializa una aparición digna de cualquier imagen  religiosa,  es una mujer joven con el pelo recogido y muy tirante, con un rostro que mueve a la más desenfrenada lujuria, a la vez que , produce en mi una incomprensible sensación de  ternura, ambas  sensaciones encontradas y que temía se evidencien. Viste un traje azul y blusa blanca, y unos tacones altos de capellada escotada, que en mi suelen  producir  escozores rayanos en el orgasmo, y que además son calzados por unas levemente musculosas y bien torneadas piernas.  Con una sonrisa que me dejó recorrer uno a uno sus dientes, colmillos, muelas y todo lo que poblara esa cavidad de voz casi ronca, rayana en el ideal de lo auditivamente sensual, me preguntó…o me dijo…o tal vez me ordenó:

-El señor Gerente esta demorado, ¿desea tomar algo?-.

Conteniendo mis instintos, mi esencia, mi sinrazón, mi imaginación y mi anhelo de contestarle que sí…quería tomar algo… a ella, dócil, cuerda y mansamente le conteste:

-No gracias!  Y se fue-.

 

Y sí pensé, más que nunca este trabajo tiene que ser mío, no solo está la ciencia sino también la religión.

-¿De qué se trataba el anhelado  trabajo?…Agente de propaganda medica, sin saber de qué se trataba intuí que era algo así como guardián de la salud, experto en alquimia y maestro de médicos,  a los efectos que los mismos sepan qué recetarles a sus pacientes. Imaginé el orgullo de mis padres, mis amigos y ni que hablar de Susana, cuando le preguntaran:

-¿ De qué trabaja el Fede?-. Imaginé  la respuesta que darían:

-¿El  Fede?… Federico representa a un laboratorio…y  ¡ francés! .  ¡Él le enseña a los médicos que darle a los enfermos!-.

Con tales lucubraciones sentí que me iba  elevando a casi 1 metro del suelo y que nada ni nadie me alcanzaba, ni siquiera rozaba, a la vez que doctoralmente, repartía instrucciones a una decena de personas, todas con guardapolvos blancos y que con seño  serio desde la superficie de la tierra, atendían mis enseñanzas. Fantasee  deambular por los pasillos de los hospitales, luego de estacionar mi auto nuevo en la playa de los mismos, por supuesto en el lugar reservado a profesionales y que la gente señalándome murmurara en voz baja, ese…ese es uno de los que le enseñan a los médicos.

Mientras ensoñaba un futuro en el que iba a  ser consultado por amigos o vecinos, sobre que podían tomar para tal o cual afección, o que les consiga tal o cual remedio o sobre qué opinaba sobre algún supuesto dolor, volvió a sonar el picaporte. Esta vez aparece un aparente intrascendente hombre, de edad indefinida, lo mismo que su altura y toda su presencia, con anteojos que impiden ver si tenía ojos o simples agujeros, pero eso sí de impecable traje y verdadera corbata de seda, pensé, he aquí el que todo lo puede…la llave de mi destino.

Agucé mis sentidos…domino la adrenalina, trato de adoptar la mejor compostura, blanqueo la mente y me mimeticé en el mejor seductor, y el más convincente vendedor  que la historia pudiese regalar.

Me miro fijamente, se recuesta en el vano de la puerta inmensa, como si necesitara apoyo y empezó a hablar, mientras yo, tal un Moisés en el monte,  espero ansioso esas palabras como mandamientos…entonces  dijo:

-Señor disculpe la demora…pero el puesto ya fue cubierto-.

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21 pensamientos en “Sobre el autor

  1. INGRID

    ESTIMADO CARLOS!!! TUVE LA FORTUNA , HACE ALGUNOS AÑOS, DE TRABAJAR JUNTO A USTED Y EL PRIVILEGIO DE CONOCERLO! CREO QUE ASI COMO SE PERPETUO EN SU LIBRO CON SU INMENSA CREATIVIDAD (LO QUE LLEVO A BALERIO A CREAR SU TIERNA CREACION), TAMBIEN SE PERPETUO EN LOS CORAZONES Y MENTES DE TODOS LOS QUE TUVIMOS LA GRAN SUERTE DE ESTAR A SU LADO! MUCHAS FELICITACIONES! ES UNA GRAN OBRA,SOBRE TODO ENRIQUECEDORA PARA LOS QUE ALGUNA VEZ NOS PERMITIMOS VOLAR . UN ABRAZO ENORME , MUCHOS RECUERDOS LINDOS Y GRACIAS!!!

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  2. CC Autor

    Gracias Ingrid mi corazón y mi mente…solo vuelan por las alas de los que sostuvieron su vuelo…
    beso
    CC

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  3. INGRID

    …lUHHH, ME QUEDE SIN PALABRAS…COSA EXTRAÑA EN MI PERSONA!!! QUERIDISIMO CARLOS, ME SORPRENDE LA FACILIDAD CON LA QUE SABE TRANSPORTARME DENTRO DE SUS ESCRITOS, Y REMEMORAR MIS PROPIAS VIVENCIAS CON TANTA CLARIDAD Y EXACTITUD….ME ALEGRA, COMO YA LE HABRE DICHO ALGUNA VEZ, PODER POSEER SUS ESCRITOS, BELLOS TESOROS, PARA PERPETUAR MI ORGULLO DE HABER TENIDO ALGUNA CHARLA INTERESANTE CON USTED..MI SABIO AMIGO!!! UN PLACER LEERLO, SR!!!!!

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  4. INGRID

    ME CONMUEVE SU MODESTIA… ESTE BIEN ORGULLOSO DE SUS LOGROS, Y DE SU PASO POR ESTA VIDA…PORQUE HA DEJADO ESTELA TRAS DE SI…BESOS Y UN HERMOSO ABRAZO MI QUERIDO CC!!!

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